El periodo en el que se publico este periódico fue desde el 16 de noviembre de 1830 al 14 de enero de 1831 y directora es Petrona Rosende de Sierra. Su formato es sencillo: su dimensión es de veinticinco centímetro de alto por diecinueve de ancho. El texto se distribuye en dos columnas de ocho centímetro.

Durante 1810 en el ámbito rioplatense se origina una profunda modificación producto del movimiento revolucionario ocasionado en el mes de mayo. Dicho proceso de cambio, se evidenció en el plano sociopolítico y se manifestó abiertamente en la expresiones periodísticas donde se refleja un pensamiento pluralista. No obstante, en el universo temático abordado por los periódicos, durante la etapa revolucionaria, se observa la ausencia de la mujer, no posee presencia y parece no ser protagonista de la historia, se desconoce al cincuenta por ciento de la población.

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En el ámbito de las publicaciones, las imprentas locales y las librerías se dedicaban a la importación de libros y periódicos extranjeros en diversos idiomas, especialmente en inglés y francés. Los libros y periódicos son mercancías que se pueden obtener en tiendas, almacenes, pulperías, fondas, además de las librerías o bibliotecas, estos periódicos importados son destinados a lectores cultos y capaces de apreciar el contenido de los mismos en otros idiomas, consumo de un público reducido. Con la llegada del rosismo, la ampliación de ese público se resiente como causa de la censura de libros y periódicos. A finales de la década de 1830 se profundiza más al restringirse la libertad de prensa. Además de la baja de presupuesto en las escuelas públicas que provoca la reducción de lexpectativas del índice de alfabetización.

Durante las décadas del ’30 y ’40, el modelo romántico establece el amor y la comprensión intelectual como condición de la moral privada y la felicidad pública. En este marco, la lectora emerge como el signo más claro y nítido de la familia deseada e imaginada por los jóvenes. En esta instancia se igualan dos roles diferentes: la mujer valerosa y combativa; y la mujer como ángel del hogar. Un claro ejemplo que refleja esta situación es el periódico La Aljaba que logra establecer una inflexión entre uno y otro rol, ya que distingue a la lectora romántica y diferencia al público deseado para su lectura, sin olvidar la instrucción femenina como elemento indispensable para la civilización y progreso; además del compromiso y del quehacer de las mujeres dentro del ámbito familiar.

Durante 1830 se inicia el periódico femenino La Aljaba, escrito por mujeres, que pronto circulará por Buenos Aires. Su formato es modesto y las entregas constan de cuatro páginas. La publicación no dispone de domicilio propio, solamente se presenta la dirección de la Imprenta del Estado, lugar donde era impreso y editado. Lo que no se precisa es el tiraje de La Aljaba, seguramente la cantidad no debería ser elevada por su modalidad de distribución, que dependía solamente de suscripciones; sin incluir la venta en locales. No utiliza el recurso de incluir avisadores, que contribuyan con los gastos de edición, el costo de la publicación recae sobre la editora, esta situación le permite libertad y exclusividad en el contenido de la misma. En sus líneas postula el principio, para aquellos años, de igualdad de la condición social entre el hombre y la mujer, reflejando ser una pionera con respecto al mensaje promulgado.

La Aljaba no imita a las publicaciones de la época, que en sus columnas se discute y se toma posición por los partidos enfrentados políticamente. Sin embargo, como lo señala en su prospecto, La Aljaba se dedica “dentro de la orbita de su deber, mostrando las columnas de la religión, el templo augusto de la moral y todas las sendas que se encaminan a entrar en él” . La redactora orienta sus escritos buscando “formar hijas obedientes, madres responsables y dignas esposas y por estos medios, contribuirá a que más resalten los dones con que la naturaleza os ha distinguido tan pródigamente.”

También el pensamiento que se expresa en sus líneas apunta a reflejar la idea del amor a la patria. Si bien, para esa época la misma se hallaba fragmentada en dos proyectos: la Liga Unitaria y la Liga Federal; La Aljaba no embandera ninguna de las fracciones sino que postula el cultivo del amor a la patria, coloca su ideal en una sociedad donde reine la paz y la convivencia pacífica. La Aljaba se muestra en el espacio público sentando las bases de un modelo de mujer que apunta a no desatender los requerimientos de la feminidad, instaurada en la sociedad del siglo XIX, introduciendo convicciones religiosas sólidas y comportamientos morales conforme a ella.

La redactora de La Aljaba considera que la educación de las mujeres constituye la base fundamental sobre la cual se construye el edificio social, recurriendo a la sana moral. Sin embargo, este periódico se mueve dentro del esquema cultural donde el hombre ejerce predominio dentro del espacio privado y sobre la mujer, ocupando esta última el lugar de sexo débil ubicándose como subordinada al primero.

Las mujeres que redactan el periódico La Aljaba pertenecen a un sector social ilustrado que tienen un gran acercamiento al movimiento literario de origen francés, probablemente haya sido inspirador para la realización de esta prensa femenina. Sin embargo, a través de la edición y publicación del periódico La Aljaba se evidencia que las mujeres que tenían acceso a la literatura; buscaban alternativas para poder expresarse libremente y romper con las costumbres que la circunscribían al ámbito privado para lograr participar y manifestarse en la esfera publica.

Esto se puede evidenciar en la frase que posee el periódico en su tapa “Nos liberamos de las injusticias de los demás hombres, solamente cuando no existamos entre ellos”