Después de transitar 40 años de labor profesional en el área de enfermería, llegó el tiempo de la merecida jubilación para la Sra. Haydee Susana Arregui, quien comenzó una nueva etapa de su vida, disfrutando del tiempo libre con su familia y amigos.

Los primeros pasos de esta querida enfermera fueron en el Hospital de Niños “Sor María Ludovica” de La Plata, donde se desempeñó en el sector de pediatría a partir del año 71. Luego solicitó el pase la localidad de Ascensión por unión matrimonial en el 73 y comenzó a trabajar en la Unidad Sanitaria local, donde se desempeñó durante casi 10 años. Y luego de un impasse volvió a retomar su carrera en el ámbito de la salud publica, haciéndose cargo de la Sala de Primeros Auxilios del Barrio Estación donde estuvo durante 28 años. Es decir, toda una vida de trabajo demostrando capacidad, entrega, compromiso y una profunda vocación de servicio.

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“Me llevo los mejores recuerdos porque realmente hice la carrera que elegí por vocación. Fueron muchos años de compartir muchas cosas lindas y no tan lindas con mucha gente, pero que me llenaron de satisfacciones y me hicieron conocer a gente maravillosa”, indico Susana Arregui. Y agregó: “mi vinculo con la gente siempre fue extraordinario. Tengo gente que a pesar de ser muy viejitos y yo mayor siguen siendo clientes míos, a pesar de que ya no trabajo en forma particular”.

Sobre su trabajo, resaltó que “tuve que intervenir en distintos accidentes donde tuve que socorrer a varias personas, pero gracias a que es mi vocación no me pesó para nada. Estoy muy contenta de haber podido ayudar dentro de mis posibilidades antes circunstancias difíciles”.

Y al iniciar una nueva etapa, remarcó que “estoy muy feliz porque realmente precisaba este descanso debido a que fueron muchos años de trabajo y era necesario poder parar un poco para disfrutar de la familia, de la casa, de los amigos y poder realizar todo lo que me gusta sin las limitaciones de un horario por los compromisos de trabajo”.

Susana Arregui destacó que “hay mucha gente a la que quiero agradecer por las oportunidades que me dieron sobretodo de trabajo. Pero tenemos un grupo de las viejas enfermeras que nos reunimos periódicamente y lo seguiremos haciendo hasta que faltemos todas, hasta ahora estamos la mayoría, falta una sola que es Teresa Ehagaraz, para quien va mi corazón y mi recuerdo. Pero mis compañeras siguen siendo las mismas después de 40 años”.

“A mis hijos que se han bancado muchas cosas porque mamá trabajaba, a toda mi familia y a mucha gente, a las autoridades que siempre estuvieron pendientes de las necesidades que reclamaba y que han cumplido al pie de la letra y a toda la comunidad de Ascensión que siempre me brindó y me brinda todo su afecto.

A todos muchas gracias”.