El reconocido abogado constitucionalista, Daniel Alberto Sabsay, brindó dos interesantes disertaciones en Ascensión, convocado por la Fundación de la Cooperativa Agrícola, a fin de ilustrar a los jóvenes y a la comunidad en general sobre distintos aspectos que hacen al funcionamiento de la justicia y a los derechos constitucionales que asiste a todos los ciudadanos.

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Las charlas se desarrollaron en el salón de Singlar Club en dos turnos con la presencia de más de 200 alumnos de escuelas secundarias de Ascensión y la zona junto a público en general que se dio cita en el acontecimiento, motivado por la presencia de tal reconocida personalidad del ambiente académico.

El Dr. Sabsay consideró que “ha sido una decisión muy acertada de la cooperativa de tratar de motivar a la gente joven sobre cuáles son los principios en los que se sustenta nuestra Constitución Nacional que es el gran pacto social. Pretendí dar una clara de civismo, no de derecho porque no es para abogados, y además la Constitución es algo demasiado importante como para dejarla solo en manos de abogados. De la Constitución se tienen que apoderar todos porque es nuestra y es allí donde surge la posibilidad de la defensa de nuestros derechos, donde el gobierno va a ser limitado y eso constituye una pauta para que se nos respete y podamos participar”.

Régimen Hiperpresidencialista

 “Nosotros tenemos un régimen presidencialista que tiende a transformarse en lo que se ha dado en llamar el “hiperpresidencialismo”, que muchos politólogos lo consideran un sistema en el cual el Poder Ejecutivo tiene un rol tan preeminente que poco a poco se van apagando las facultades de los otros dos poderes, el legislativo y el judicial”, indicó Sabsay al ser consultado sobre la incidencia del gobierno en la justicia.

Y agregó que “en realidad, el gobierno de una sociedad son los tres poderes pero tendemos a subsumir gobierno como poder ejecutivo y eso es un problema, ya que los tres poderes deben trabajar de manera equilibrada en un mismo nivel y controlándose mutuamente. Cuando se relajan los controles sufre mucho la democracia y la republica. Y esa preeminencia del ejecutivo va apagando cada vez más la independencia de la justicias y las potestades de impulso y control que le corresponde al congreso”.

Sabsay consideró cuando el gobierno avanza sobre la justicia “e genera el fenómeno de hiperpresidencialismo, donde pueden avasallarse muchos derechos porque frente a hechos de corrupción el Poder Judicial se ve sumamente amilanado. En la Argentina, los procesos por hechos de corrupción, es decir actos ilícitos provocados contra la administración pública por funcionarios, duran un promedio de 12 a 15 años. Eso habla a las claras de algo que no funciona porque en definitiva nos lleva a la impunidad que es el problema mas grave”.

“La corrupción existe y sabemos que es parte de la naturaleza humana, pero en la medida que no haya impunidad, es decir que haya capacidad sancionatoria de parte de los órganos del estado, fundamentalmente de la justicia, el problema se va a solucionar o se va a mantener en niveles bajos. Pero cuando la corrupción se ve acompañada por la impunidad no hay salida”, sostuvo el constitucionalista.

Y al ser consultado sobre los mecanismo que tiene el ciudadano para cambiar esta situación, remarcó que “con el poder del voto y el poder de instalar cuestiones en la agenda publica que también hagan al control, como la iniciativa popular de leyes, que es otra de las facultades que tenemos los argentinos por la Constitución cuando se la reformó y que nos lleva a través de miles de firmas a la posibilidad de instalar temas de agenda que deben obligatoriamente ser tratados por el Congreso. Eso también son institutos a los que nos tenemos que acostumbrar a recurrir”.

Democratización de la Justicia

Con respecto a la democratización de la justicia que impulso el gobierno, puso en relieve que “mi postura es muy clara al respecto, ya que en principio cuando era un proyecto comenté que la expresión democratización de la justicia era contradictoria porque cuando uno iba al contenido mas allá de lo que se declamó, más que democratización parecía una voluntad de dominación. Por ejemplo, la modificación del Consejo de la Magistratura genera necesariamente un sistema por el cual el ejecutivo de turno va a dominar al Consejo de la Magistratura que tiene las facultades mas importantes sobre el Poder Judicial porque es el que da la primera voz sobre quien es juez y quien da la primera voz sobre la acusación ante el jurado de enjuiciamiento de quien es removido como juez. Es decir, quien entra y quien sale. Y además administra el Poder Judicial”.

“La reforma lleva a que el Poder Ejecutivo de turno tenga la mayoría necesaria para poder dominar el Consejo de la Magistratura y de ahí al fin de la independencia de la justicia hay un paso.

Entonces, esa ley nos parece malísima y fue excelente el fallo de la Corte Suprema que declaró nulo el sistema de elección  por voto popular de los representantes no políticos. También hubo una cantidad de fallos en las primera instancias que declararon inconstitucionales las limitaciones de medidas cautelares contra actos del estado. Y también ya hay una que suspendió el procedimiento transitorio para la designación de los miembros de la Cámara de Casación. Así que la respuesta de la justicia ha sido muy importante”, indicó el Dr. Sabsay.

Corte Suprema

Al ser consultado sobre el desempeño de la Corte Suprema de Justicia, no dudó en referir que  “es una Corte Suprema ejemplar y ya lo ha demostrado durante muchos años su capacidad de independencia y de trazar una línea donde hay abusos y rápidamente reaccionar en la mayoría de los casos donde coincido. Y en los casos donde no coincido no tengo por qué pensar que está equivocada, sino que se tienen criterios diferentes. Pero en la mayoría de los casos es una Corte que tiende al control y pienso que en la Argentina es la única institución que ha quedado en pie y que realiza un control eficaz”.

Voto a los 16 años

Y con respecto a la responsabilidad que le adjudican a los jóvenes de poder votar a partir de los 16 años, opinó: “creo que ha sido una reforma sumamente atropellada y que no se la ha trabajado con una noción  verdadera de inclusión de nuevos votantes. Por empezar, de los 16 a 18 años, son muy pocos los países del planeta que tienen ese sistema, no llegan ni a diez, lo cual habla a las claras que no es lo que se considera como la edad mas adecuada para votar. Pero de todas maneras cuando se hace una reforma tan importante, no se puede hacer de buenas a primeras  y para las elecciones. Tiene que ocuparse de que el nuevo publico que va a ocupar un lugar en el electorado este preparado y eso no ha ocurrido. Pienso que fue un grave error y por eso fueron pocos los inscriptos, lo cual habla a las claras de la falta de madurez”.

“Muchos jóvenes me dijeron que no se sentían capaces de votar y que querían esperar e informarse. Por lo tanto, a lo mejor sirvió para que muchos se motiven y se vean obligados a informarse. Por ese lado, sería algo bueno, como para no criticar todo”, finalizó.