dante-rodriguezDante Rodríguez tuvo la oportunidad de vivir una experiencia única al escalar el Volcán Lanin, de 3776 metros, en la provincia de Neuquén, cumpliendo con un desafío que espera completar el año que viene.

En dialogo con este medio, comentó que “es una experiencia muy linda mas allá de que hay que tener una preparación física bastante buena y para ello me estuve entrenando casi un año, corriendo y haciendo mucha actividad aeróbica. Durante los dos últimos meses antes del ascenso recomiendan entrenar con peso porque se lleva una mochila de aproximadamente 17 kilos en todo el ascenso. Por lo tanto es necesario hacer caminatas durante varias horas con mochilas e ir incrementando el peso hasta llegar a 15 kilos aproximadamente, además de hacer actividad aeróbica para estar bien entrenado”.

Sobre la fantástica experiencia, señaló que “es necesario contratar los guías habilitados por el Parque Nacional Lanin. Algunos ofrecen un servicio básico solamente de guía y otros dan también todo el equipamiento especial con campera, pantalón y borzego de alta montaña junto a arpones y piqueta, entre otros elementos que se necesitan y que a la hora de comprarlos son muy caros, mientras que por poca plata se alquila todo”.

“Yo partí desde Junín de Los Andes, desde donde nos llevan en camioneta hasta la base del Lanin y ahí se hace el ingreso en Gendarmería ya que todo el que va a hacer el ascenso tiene que estar registrado y solamente se puede ascender con los guías, no se puede hacerlo solo”, indicó Dante.

Y agregó que “está programado para hacerlo en dos días. El primer día se empieza a caminar durante una hora sobre el llano, atravesando un monte muy lindo, para luego empezar con la parte inclinada de piedra, cruzando un río chiquito. La primera etapa son cuatro horas y media, parando cada una hora durante diez o quince minutos para comer algo e hidratarse porque exigen llevar dos o tres litros de bebida. Después de ese recorrido se llega a un refugio que está a 2400 metros, que es una carpita muy precaria donde siempre hay dos gendarmes que se van turnando cada dos días. Allí volvemos a comer y a acomodar todo el equipo y la segunda etapa se arranca a las tres de la mañana en plena noche si el clima es apropiado para hacer el ascenso. En este ascenso, 20 minutos antes de llegar al refugio ya estábamos dentro de una tormenta a la altura de las nubes, pero lo bueno  es que el día anterior había nevado a esa altura y era una vista impresionante”.

Dante Rodríguez mencionó que “la primera etapa no es tan exigente, pero en la segunda etapa el guía le pregunta a todo el grupo si están en condiciones de seguir, ya que cada día sube a cuatro personas y si alguno de los cuatro se queda y no puede caminar  se tiene que volver todo el grupo. De hecho, nos pasó eso, ya que salimos alrededor de las tres de la mañana cuando el clima empezó a mejorar, ya que había estado lloviendo, y a los 40 minutos uno de los integrantes de nuestro grupo no podía caminar porque había mucho viento. Entonces el guía nos dijo que íbamos a subir un poco mas y luego a volver. De todas maneras, si todos hubiésemos estamos bien físicamente, tampoco podríamos haber llegado porque había vientos de 70 km. que nos corrían del lugar. El clima no acompañó a pesar de llegamos hasta 2200 metros alrededor de las cinco de la mañana”.

Y concluyó expresando: “me quedé con las ganas de hacer cumbre, el próximo año vamos a hacer otro intento. Pienso que está bueno para quien quiera hacer porque con un poco de entrenamiento está al alcance del cualquiera y a través de internet de puede conseguir mucha información. Es una experiencia muy recomendable y ojala que pronto se sumen más a vivirla a pleno