crescenciaLa Congregación de las Causas de los Santos la Consulta de los Teólogos discutió el hecho extraordinario (aún no se puede mencionar como milagro) realizado por intercesión de la hermana María Crescencia Pérez, y votó positivamente por unanimidad.

El hecho extraordinario aprobado por la Consulta Médica hace unos meses fue tratado al mediodía de Roma, Italia, por el Congreso de Teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos (ocho teólogos estudiaron el nexo entre el hecho señalado por la Consulta Médica y la intercesión atribuida a la venerable).

La hermana Josefina Nughedu, encargada de la causa en Argentina, explicó cómo recibió la noticia desde Roma, “Estábamos con muchas expectativas por lo que pudiera suceder. Así que ayer la hermana Marcia me llamó por teléfono comunicándome la buena noticia. Me dijo: ‘Unanimidad’. Justo en ese momento se estaba oficiando una misa en la capilla del Colegio Nuestra Señora del Huerto, celebrada por el padre Juan Domingo Pisoni, así que le informé sobre esta noticia, pidiendo una acción de gracia por este acontecimiento”.

La religiosa de la Congregación de las Hermanas del Huerto explicó en detalle de qué se trató la reunión de ayer en El Vaticano: “Todos los teólogos determinaron o aprobaron por unanimidad la resolución de la Consulta Médica. Los teólogos analizaron el milagro teológicamente y todo resultó perfectamente bien. Este es un paso muy grande, ya casi lo dábamos como un hecho, después que lo aprobara la Consulta Médica. Así que ahora resta que se reúnan los cardenales y obispos, que no sé cuándo lo harán, pero seguramente será dentro de muy poco tiempo, en dos o tres meses, no más diría. Ellos redactan un informe y lo consignan al Papa Benedicto XVI, quien con su autoridad declarará esa sanación como total, duradera y sin intervención de la ciencia, y que ha sido un milagro. Esta palabra, milagro, solamente la pronuncia el Papa después de haberse dado todos estos pasos. Y luego el Santo Padre dará la fecha de beatificación, dando un tiempo prudencial para la preparación del acto”.

El milagro exigido en toda causa de beatificación  ocurrió y se refiere a una joven víctima de hepatitis A fulminante, agravada por una diabetes infanto-juvenil, cuya posible y única solución podría haber sido un transplante hepático que no se realizó. Invocada la intercesión de la Hermana Crescencia sobre una reliquia de la Sierva de Dios, a los cinco días el mal había desaparecido sin que mediara explicación científica, según se desprende del proceso iniciado el 25 de agosto de 1999 y concluido el 20 de abril de 2000, que con la firma del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio fue elevado a Roma.