Pablo SergianiPasaron varios años que Don Pablo Sergiani se nos alejo físicamente, pero su figura quedo grabada en los habitantes de Ferré.
El Club Doce, tuvo el orgullo de contar con un directivo de raza, un permanente luchador por la entidad y regalarle a esta institución nada menos que 20 años el mandato de presidente con una intachable actuación y un ejemplo de conducción. (Pocas instituciones contaron con prolongada y eficiente dirección).

Don Pablo, de profesión transportista “un camionero de vocación”, desde la década del “30 siendo unos de los fundadores del Centro de Camioneros de Ferré e integrante comisiones en otras Instituciones.

Junto a su esposa Antonia “Negra” Evangelista fue propietario de una despensa que atendió amablemente.

A pesar de sus ocupaciones siempre buscó el tiempo todos los días para dedicar horas a su querido color “Amarillo y Negro”, que llevó permanentemente en su gran corazón, como todos los portadores del apellido Sergiani, que honran “El sello y Marca” de los colores del Doce su gran pasión.

Pablo estuvo en la buenas y en las malas del Club: directivo o como socio, un incansable laburador toda su vida, con su carácter respetuoso y bien aplomado demostró seriedad especialmente antes las distintas Instituciones de nuestra localidad valorando los logros acreditados y el material humano que integró cada comunidad.

Fue un fiel compañero y amigo de su trabajo en el club por 40 años Juan “Cacho” Risoli que recuerda y valora su virtud.

Los últimos años tenia el honor de ser el encargado del salón de fiestas con los muebles de la entidad, es así que nadie podía “retirar ni traer” sillas, tablones ni caballetes sin su presencia que llegaba desde su domicilio (Barrio del Doce) con su añorado Citroen – su portafolio: cuaderno y lápiz, allí registraba lo prestado y lo recibido, igualmente la computadora era su mente la que contabilizaba la cantidad exacta de cada uno y desde ya el orden y la ubicaron de las clásicas y recordadas sillas metálicas empaquetadas de a cinco. También memorizaba el capital mobiliario que poseía el vecino Club Colonial, porque era tradición en cada aniversario recurrir los directivos de cada club a retirar, en calidad de préstamos, lo necesario en estos eventos festivos.

Los jóvenes que anduvieron esos años: del Colonial y de Escuela Salesiana en las inolvidable fiestas anuales de la sala de estar, jamás ante el perfecto control lo  tildaron de  “odioso”,  porque supieron valorara su organización y cuando transcurre el tiempo y se va deshojando el almanaque vemos cuanta falta hace más gente que dedique  tanto tiempo y esfuerzo a una Institución ”

Don Pablo, hoy el merecido descanso eterno junto a tu fiel compañera “Negra”. El Club Doce, tu  hija Mirta, nieta, familiares, vecinos y el pueblo de Ferré agradecidos y honrando su  sencillez, espíritu luchador y honradez, te recuerdan siempre y valoran tu gran ejemplo, como el de tantos pioneros de instituciones que hoy son orgullo de Ferré teniendo como lema: La palabra es documento y la colaboración y transparencia dignifican a cada institución.

Foto: Don Pablo Sergiani en el festejo  de su 50º aniversario de casados junto a su esposa e hija.

Colaboración Daniel Scropanich.