lujan-francioniLa Sra. María Luján Francioni transito durante 34 años la función docente en el Colegio Nuestra Señora y al cumplirse el 50º aniversario recuerda momentos imborrables de los comienzos y las distintas etapas transcurridas. Comenzó en el 63, al frente de un grupo de alumnos primaria y contribuyó a la formación de varias generaciones que pasaron por sus aulas, trabajando siempre con amor y vocación.

En una entrevista, María Lujan Francioni expresó: “el tiempo que trabaje en la escuela es un tiempo de oro para mi vida y lo agradecí siempre y valoré mucho porque me sentí bien trabajando en la escuela con las hermanas, las docentes y el grupo de padres y alumnos que me acompañaron. Siempre manifesté que era una bendición trabajar en esa escuela, entramos directamente y pudimos hacerlo cerca de nuestras casas sin necesidad de trasladarnos y en un ambiente cristiano donde me gustaba trabajar y estaba muy feliz”.

Sobre su primeros pasos, comentó: “empecé en el año 63 con tercer grado acompañando a Celita Castaños, que estaba a cargo de segundo, tenía siete chicos. Ellos eran Ana Baldor que ahora no vive en el pueblo; Graciela Alori, Mario Comino, que ahora está en España; Alberto “Gatillo” Romero, que lamentablemente falleció; Catalina Zabaleta, Zulma Di Prinzio, el chico de Nicolás que era hijo del jefe de teléfonos y también estuvo un tiempo Alicia Martínez, quien actualmente es abogada. Ellos fueron mis primeros alumnos y los recuerdo con mucho cariño”.

María Lujan refirió que los comienzos del colegio “fueron difíciles pero trabajábamos con muchísimo entusiasmo tanto los docentes como los padres y los alumnos. Se hacías unas kermeses preciosas donde participaba no solamente el pueblo de Ascensión sino también los pueblos vecinos, ya que había alumnos de toda la zona. Recuerdo que José Miranda Lugano quien tenía mucha vocación de locutor, realizaba la publicidad durante la kermes. También se realizaban juegos con la participación de las familias y muchos premios. Era un día de fiesta para toda la comunidad”.

“El colegio fue una idea del Padre Paris que quería una escuela cristiana y se contacto con las hermanas Siervas de María de Anglet que estaban en Lincoln y aceptaron venir. Así se formó la escuela con la participación del pueblo que siempre estuvo dispuesto a colaborar porque todo se hizo a pulmón”, indicó la ex docente.

Y tras su retiro de la docencia, confesó que “sufrí mucho el día que me retiré, pero considere que era el momento de retirarme, consideré que se había cumplido el ciclo”.

Al referirse a momento actual del colegio, resaltó “uno de mis hijos trabaja en la escuela y lo veo muy feliz yendo a trabajar, tan feliz como cuando iba yo, con vocación docente. También llevo a mis nietitas al jardín y a la escuela primaria. Eso me hace tener una relación con la escuela a pesar de haberme retirado y veo que se trabaja con el mismo amor y las mismas intenciones de siempre que tuvimos los docentes que trabajamos ahí y que heredamos de las hermanas, a quienes no olvidamos por todo lo que nos brindaron. Fue muy importante su paso por el colegio”.

Y con motivo del 50º aniversario reflexionó: “es un hecho feliz para el pueblo que la escuela siga adelante y con el empuje de siempre junto a comisiones formadas por padres de los alumnos que se esfuerzan muchísimo para que todo siga adelante, por la labor educadora que cumplieron y cumplen los docentes, son muchísimos los profesionales de nuestra comunidad han salido de la escuela. Y se ha ido sembrando la semilla de la fe, pensando que el ser humano es trascendente y eso es muy importante. Le deseo un feliz cumpleaños a la escuela, éxitos en todo lo que emprendan, felicito a todos los docentes y padres y les doy animo a todos los alumnos para que sigan estudiando para hacer la patria grande”.