La Licenciada en Obstetricia Susana Lofeudo, matriculada en el Colegio de Obstétricas de la Provincia de Buenos Aires trabaja en el área de Hebiatría del Hospital Alejandro Korn de Romero como en la Unidad Sanitaria Abasto y atiende a niñas hasta los 19 años. Según su visión, “una de las principales maneras de prevención del embarazo adolescente, es darles todas las  herramientas, empoderarlas. Por ejemplo, nosotros vamos a las escuelas, sobre todo a las que están en el área programática del hospital y a las que pertenecen a las unidades sanitarias, a dar charlas”.
Pese a que todos los especialistas y docentes coinciden en que la educación sexual en las escuelas resulta fundamental tanto para la prevención de ITS como para la prevención del embarazo, lo cierto es que no son muy promovidas: “Lamentablemente las charlas en los colegios sobre salud sexual y reproductiva no están naturalizadas; te llaman porque hay embarazadas y ese no es el tema, hay que brindarles herramientas y demostrarles que ellos deben ser responsables”, dijo Lofeudo.
Según la Licenciada, estos encuentros con los jóvenes en las escuelas “son bastantes ruidosos porque la sexualidad genera nervios, algunos ríen, otros se enojan, pero entienden” y agregó “hay que hablar con naturalidad, tomar el término que utilizan los chicos para luego ir a lo médico, a lo científico”.
Destacando el valor de esas experiencias en escuelas, Lofeudo aseguró que “a  partir de esos encuentros dos o tres jóvenes que se acercan al consultorio por algún tema, y es ahí donde comenzamos a trabajar en la prevención del embarazo y de las enfermedades de Transmisión Sexual”.

 Acompañar durante el proceso

Las estadísticas reflejan que los embarazos no planeados en menores de 18 años suele impactar negativamente en la continuidad de la escolaridad de chicas y chicos y en su desarrollo.
Con la idea de atender estas problemáticas que se desprenden de los embarazos de adolescentes,  la Lic. Lofeudo explicó: “En mi espacio, trabajamos con psicólogos y trabajadores sociales porque la primera dificultad que se les presenta es si pueden continuar con sus estudios. Nosotros tratamos de apoyarlas, explicándoles que está embarazada, no enferma. Hay que contenerla, sostenerla y guiarla, nunca oprimirla”.
Consultada como atraviesan su proceso de embarazo las jóvenes, Lofeudo explicó que “las adolescentes no son dramáticas, son realistas. Lo principal es empoderarlas, demostrarles que ellas pueden, que así como es su embarazo será su parto”.
La Obstétrica también destacó que en la mayoría de los casos los partos son naturales, y que las jóvenes suelen estar acompañadas durante todo el proceso: “por lo general vienen con sus parejas, que son muy contenedores, quieren escuchar los latidos, cuentan si comió o no comió, y son muy cumplidores”.
Cabe destacar los motivos de la maternidad y paternidad en la adolescencia están vinculados a múltiples factores sociales, económicos y culturales: las dificultades para el acceso a servicios de salud; la falta de información sobre el derecho a planificar embarazos; la insuficiente educación sexual que llega a las escuelas; las representaciones sociales estereotipadas de los roles de mujeres y varones.