cumple104Rodeada del amor de su familia y el afecto de toda la comunidad de Ferré, la Sra. Ana Corsetti de Marzuolo (Ñata) arribó el 9 de febrero a sus 100 años de vida en condiciones de total lucidez y gran vitalidad junto a todos sus seres queridos.
Doña “Ñata” transitó una vida muy sana y de mucho trabajo junto a su esposo, un inmigrante italiano, que fue cimentando las bases de una solida familia con auténticos valores. Fruto de esa unión llegaron sus hijas María Josefa (“Chiquita”) y Ana Nélida (“Tita”), quienes a su vez alegraron la casa con los nietos, Sonia, Marcelo, Adrián, Analis y Omar. Y para completar la felicidad, Doña “Ñata” ya disfruta de sus biznietos, Mariano (14) y Bautista (2).

La abuela centenaria contó que “la he pasado bien porque trabaje mucho a lo largo de mi vida y estoy muy contenta de compartir este momento con mi familia. Hice muchos trabajos en el campo con la cosecha de trigo y maíz, también anduve mucho con las gallinas y los pollitos. También tuve la suerte de viajar mucho, fui a Italia y anduve por otros lugares, conociendo el país y hasta llegue hasta las Malvinas”.

“Tengo dos hijas que las quiero mucho junto a mis nietos y biznietos que también se han criado con nosotros. Estoy muy contenta por contar con una linda familia, que me quieren mucho y me siento muy feliz de estar con ellos”, expresó Doña Ñata.

Y al referirse a la gente de Ferré, dijo entre risas: “se ve que me aprecian mucho por todos los regalos que recibí. Yo pensaba que no me querían pero ahora me doy cuenta de que me quieren mucho. Tengo muchas amistades en el pueblo y me siento muy contenta por compartir estos cien años junto a toda la gente”.

Un Ejemplo

La familia de “Ñata” resaltó su ejemplo de vida. Su hermana, quien reside en Buenos Aires, dijo: “estoy muy feliz de verla con sus cien años junto a sus hijas y nietos, muy contenta porque ha venido casi todo el pueblo a saludarla y felicitarla. Es una emoción muy grande vivir este momento y estoy muy contenta de compartirlo con mi hermana porque hace muchos años que me fui a vivir a Buenos Aires, pero siempre estuvimos unidos en familia. Por eso siempre vengo todos los años a visitarlos. Estoy muy contenta de acompañarla en estos cien años”.

Por su parte, “Chiquita”, la hija mayor, mencionó que “estoy viviendo junto a ella de toda una vida. Acá se criaron mis hijos y también inmigraron por su trabajo. Pero siempre vuelven con mucho amor y para ellos esta es su casa. Y para nosotros es muy lindo compartir este cumpleaños tan especial, ella vivió muchas épocas de cambios, especialmente en la tecnología, lo vio y vivió todo”.

“Tiene muy buena memoria y se acuerda todo lo que hizo a lo largo de su vida. Fue muy trabajadora y emprendedora, lo cual la ayudó mucho para llegar a esta edad porque vivió y sigue viviendo muy sanamente. Llegar a este edad vale la pena y mas aún de la manera que ella llegó”.

“Tuvo la posibilidad de viajar con mi papá a Europa, donde visitaron varios países. En el año 94, con 83 años me propuso hacer un viaje para conocer a sus sobrinos en Italia y quedó con la satisfacción de llegar a la casa donde había vivido su padre que vino de 9 años a la Argentina”.

“Tita”, la hija menor, resalto: “soy una agradecida a Dios y a la vida porque llegar a los cien años tiene un valor incalculable. Agradezco a mis padres por cómo me han criado, si bien en aquella época algo faltaba pero siempre se han sacrificado para que tengamos lo mejor”.

Por último, su nieta Sonia puso de manifiesto que la abuela “Ñata” “es un orgullo porque ella está muy lucida y se acuerda de todo. A veces salimos con mi mamá y si viene alguien o llaman por teléfono se acuerda de todo. Es como que tiene una agenda en la cabeza y una fortalece increíble, es una persona muy vital, con una entereza impresionante y eso le ha permitido llegar a esta edad. Esta muy bien de salud y físicamente, es completamente independiente y no necesita que nadie le haga nada. Realmente es un ejemplo y un orgullo para todos”.