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“En el mes de Ramadán se hizo descender el Corán, dirección para los hombres y pruebas claras de la Guia y del discernimiento…” (1:184)

Dijo el mensajero de Dios (B.P.D) ¡Oh gentes! … Este es el mes de Dios, con bendiciones, misericordia y perdón. Su principio es misericordia, su medio es perdón y su final es salvación del fuego del infierno. Este es un mes que ante Dios es el mejor de los meses, sus días, los mejores días, y sus horas las mejores horas. Es un mes en el que fuisteis convocados o invitados a ser huéspedes de Dios y sois en él considerados la noble gente de Dios. Vuestra respiración en el Sagrado mes de Ramadán es glorificación; vuestro sueño en él es adoración y vuestras acciones en él son aceptadas y vuestras súplicas y ruegos en él son respondidas; suplicar a Dios vuestro señor con intención sana y corazón puro que les otorgue en él, el éxito de ayunar y de recitar su libro (el Corán).

El mes de Ramadán es el 9° mes del calendario lunar, es el mes de la paz, el mes de los piadosos, el mes de los ayunantes, el mes de la comunidad del mensajero de Dios (B.P.D).

Este mes guarda inmensa Gracia y Bendición,  en sus días y en sus noches, en sus horas y en sus minutos y en cada uno de sus momentos para quienes sepan aprovecharlos.

Este es el mes en el cual se nos ha prescripto el ayuno, al igual que a los que os precedieron, y no como una carga, sino como misericordia, el ayuno es beneficio para el cuerpo, no desnutrición, es a sinceramiento del corazón y educación para el alma. Un ayuno bien concebido puede educarnos de tal manera, que sus efectos nos ayudaran a obtener otra perspectiva con respecto a la paciencia, la afabilidad y el buen carácter.

En este  sagrado mes de Ramadán tuvieron lugar varios acontecimientos importantes:

Fue revelada la Torah después del sexto día del mes de Ramadán, el Evangelio después del duodécimo día del mes de Ramadán, los Salmos de David después del decimoctavo día del mes de Ramadán, y el Sagrado Corán fue revelado en la Noche del Decreto (LAILATUL QADRI), que es una noche impar de los últimos diez días del mes de Ramadán, en la cual la adoración a Dios es mejor que adorarle mil meses. El Corán es la guía, y la carta magna revelada por Dios al Arcángel Gabriel y transmitida al Profeta Muhammad (B.P.D), quien era iletrado y el milagro fue el memorizarlo a la medida que iba descendiendo.

Este mes Bendito, encierra los más profundos secretos y significados, tal es así, que si no fuese por la existencia de Ramadán, Dios exaltado sea, no perdonaría ningún pecado, ni aceptaría ningún ruego. Pobre de aquel que niegue este sagrado mes, se encontraría inmerso en la más aguda ignorancia. ¿No es esto acaso algo en que meditar? Por lo tanto, lejos de ser negligentes durante este mes, cada creyente consiente está obligado a cumplir con este cuarto pilar islámico (el ayuno).

Esto debe ser hecho sin demora y sin postergarlo para mañana, pues los días son  tres: AYER, es una fecha pasada, HOY, es el tiempo para la acción, y MAÑANA, es una expectativa de esperanza. Así de esta forma, el AYER es una advertencia, el HOY es una oportunidad, y el MAÑANA es un riesgo.

Dar limosna a nuestros pobre o indigentes, respetar a vuestros mayores, tener misericordia de vuestros niños, fortalecer los lazos con vuestros parientes, retener vuestras lenguas (de aquello que no se debe decir), cerrar los ojos ante aquello que no es lícito para mirar y alejar vuestros oídos de aquello que no es licito para escuchar, ser benevolentes con los huérfanos de la gente para que sean benevolentes con vuestros huérfanos (una vez que hayas partido), volveos a Dios arrepentidos de vuestros pecados y elevad hacia él vuestras manos en suplica en los momentos de vuestras oraciones.

¡Oh gentes! Vuestras almas dependen de nuestras acciones. Quien de vosotros debe desayunar a un ayunante creyente en este mes tendrá ante Dios la recompensa, aunque sea por medio de la mitad de un dátil o un sorbo de agua.

Todo aquel que mejore su carácter en este mes y que contenga su ira, Dios contendrá su ira el día de su encuentro, quien honre a un huérfano, Dios lo honrara el día de su encuentro.

¡Oh gentes! Por cierto que durante este Mes, las puertas del paraíso están abiertas y las del infierno se encuentran cerradas, los satanaces se encuentran encadenados.

Preserva a tu persona de aquello que Dios = Allah prohibió, cuando estés ayunando, entonces que ayunen tus oídos, tu vista, tu cabello, tus miembros de las cosas prohibidas y desaconsejables. El ayuno no es solamente abstenerse de la comida y la bebida, Dios ha convertido el ayuno en un velo entre el siervo y todo tipo de pecado. Quien tenga en cuenta estas condiciones es un “ayunante”. ¡que pocos son los ayunantes y que numerosos los hambrientos!; según los sabios antiguos, este ayuno externo es el más fácil, proteged vuestras lenguas de las mentiras, bajar la mirada ante aquello que Dios prohibió, no disputéis entre ustedes, no envidien, no hagas maledicencia,  no reñíais, no jures en falso ni tampoco verdadero, no insultéis, no agravéis , no injuries, no fastidies entre ustedes y no seas negligente del recuerdo de Dios. Imponeos el silencio, la paciencia, la veracidad y apartaos de la gente del mal. Abstente de la mentira, de la falsedad, de la calumnia y de suponer mal.  Comparte con la calma la solemnidad, la humildad, la sumisión y esperanzados en la misericordia de Dios. Preserva tu estomago y partes pudendas y resguarda tu lengua. El ayuno consiste en no consumir absolutamente nada desde el alba hasta el ocaso y en dar ZAKAT (contribución obligatoria) al finalizar el mes de Ramadán y el acto intermedio entre estas dos ofrendas es la recitación y el estudio del Sagrado Corán.

El mes de Ramadán debe servir para purificarnos tanto físico como mental y espiritualmente. Durante su transcurso estaremos buscando la verdad en nosotros mismos, la Luz de Allah, la purificación del cuerpo y del alma, la superación de los estados negativos inferiores y malignos del ser humano. Para superar vicios y estados malignos del alma, todos ellos son enfrentados durante el ayuno para ser vencidos.

El ayuno del mes de Ramadán es obligatorio para el musulmán, se debe tener intención de ayunar (anniah), tomar conciencia y recitar el Sagrado Corán, cumplir con la oración, suplicas, alabanzas y pedir perdón a Dios.

Cada cosa tiene su primavera y la Primavera del Corán es el mes de Ramadán.

Deben ayunar toda persona que goce de salud física y mental  desde la pubertad y están exceptuados los niños, los ancianos, los enfermos, las embarazadas y las que amamantan, quien este de viaje podrán hacerlo en otro momento, por el mismo número de días o alimentar a los indigentes como exención, el que pueda hacer ambas cosas espontáneamente, es decir ayunar y ayudar es mejor, Dios quiere lo fácil y no lo difícil y que proclaméis la grandeza de Dios por haberlos guiado ¡Ojala seáis agradecidos!  (S.C )

El ayuno es purificación, el ayuno es preservación, las virtudes del ayuno son innumerables que se pueden resumir en dos aspectos fundamentales: el físico y el espiritual, en lo espiritual desarrolla y fortalece la voluntad a resistirse a todo aquello que dificulte la búsqueda del alma de su esencia etérea y celestial; y en lo físico mantiene activas todas las defensas naturales del organismo.

El profeta Muhammad dijo (B.P.D) “Al ver la luna nueva hay que comenzar a ayunar” (noveno mes del calendario lunar) así se confirma la llegada de Ramadán.

A través del ayuno el siervo alcanza el temor a Dios y una mayor sumisión.

Se incrementa la paciencia y el autocontrol.

Acostumbra al hombre a controlar su ego, ganar entereza, cumplir con sus responsabilidades y tener paciencia ante sus dificultades.

Hace que el musulmán comparta el dolor que sienten sus hermanos necesitados. Esto lleva a ser más caritativo con los pobres, lográndose el amor y la fraternidad humana.

Es una purificación para el espíritu, ya que limpia el alma de las costumbres viciosas y las malas compañías. En el ayuno hay descanso para el aparato digestivo, para que recupere su fortaleza y eficacia en sus funciones.

Rogamos y suplicamos al Supremo, al Dueño de la majestad y el honor, a nuestro Señor, Dios ,todo poderoso en este Sagrado mes de Ramadán, nos acepte y acepte a todo creyente, su suplica, su oración, su ayuno, su dadiva, su prosternación, su inclinación, sus nobles obras y tenga piedad de todo ser creyente, de todo bienhechor, que la paz reine entre los hombres especialmente la paz interior origen de toda paz y le rogamos al Señor Dueño de la justicia el pronto auxilio, la paz, el sosiego a nuestra amada Patria Siria y a cada uno de sus ciudadanos nobles, inocentes víctimas del horror y del terror perpetuado desde hace 6 años. IN SHAA LAH ¡Quiera Dios que así sea! UA ASSALAMU ALAIKUM UA RAHMATU LAH ¡Que la paz y la misericordia de Dios este con cada ser de bien!