Cuando un ser querido sufre la enfermedad de Alzheimer

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Helping the needy

Sugerencias prácticas de la Mayo Clinic para ayudar al paciente y a quien lo cuida

Toda persona que cuida a un ser querido con la enfermedad de Alzheimer posiblemente pueda empatizar con la señora Nancy Reagan, ex primera dama de Estados Unidos, quien se refirió a la enfermedad que afectó al expresidente Ronald Reagan como “un adiós verdaderamente largo, muy largo”. 

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La señora Reagan, quien falleció el domingo pasado a la edad de 94 años, fue una incansable defensora de los enfermos de Alzheimer y de sus familiares, recuerda el Dr. Ronald Petersen, neurólogo de Mayo Clinic que conocía bien a los Reagan. “En muchos sentidos, la señora Reagan fue la mejor cuidadora del presidente porque le brindó amor y apoyo de manera similar a como hacen muchos otros estadounidenses cuyos familiares viven con ese difícil diagnóstico”.

Se calcula que tan sólo en los Estados Unidos, 5,3 millones de personas padecían la enfermedad de Alzheimer en el año 2015. A esto se suman muchos millones más en el resto del mundo. A medida que avanza la enfermedad, las tareas que alguna vez fueron simples se vuelven difíciles o imposibles de realizar.

Algunas sugerencias prácticas pueden ayudar a que tu ser querido conserve el sentido de la autosuficiencia y la dignidad.

A fin de limitar los retos que presenta la enfermedad de Alzheimer:

  • Programa muy bien el horario.
    Establece una rutina diaria para que los días sean más predecibles y menos confusos. Programa las tareas más difíciles, como bañarse o acudir a citas médicas, para la hora del día en la que el enfermo esté más calmado.
  • Adapta la rutina, según sea necesario.
    Por ejemplo, si tu ser querido insiste en usar las mismas prendas de vestir todos los días, considera comprarle varios atuendos iguales. Sustituye la ropa sucia con la limpia, mientras tu ser querido se baña.
  • Tómate tu tiempo.
    Anticipa que las cosas llevarán más tiempo que antes. Programa más tiempo para terminar las tareas a fin de que no sea necesario apurar al ser querido.
  • Involucra a tu ser querido.
    Permítele hacer lo máximo posible, con la menor cantidad de ayuda. Por ejemplo, tu ser querido tal vez sea capaz de vestirse solo si le dejas la ropa colocada en el orden en que debe ponérsela.
  • Restringe las alternativas.
    Mientras menos alternativas hay, más fácil es decidir. Por ejemplo, permítele escoger entre dos atuendos, pero nunca entre todo el armario. Retira las correas y los accesorios que posiblemente no se pondrá bien.
  • Reduce las distracciones.
    Apaga el televisor y reduce al mínimo las distracciones a la hora de la comida y durante las conversaciones para que tu ser querido pueda enfocarse mejor en la tarea que realiza en ese momento.

A fin de mantener seguro al ser querido con la enfermedad de Alzheimer:

  • Prevén caídas.
    Evita los tapetes, las extensiones eléctricas y cualquier desorden que pueda hacer tropezar o caer a tu ser querido. Instala pasamanos o agarraderas en las zonas críticas.
  • Usa cerraduras.
    Instala cerraduras en los armarios que contengan cualquier cosa potencialmente peligrosa, como medicamentos, alcohol, pistolas, productos de limpieza tóxicos, utensilios y herramientas peligrosas.
  • Revisa la temperatura del agua.
    Baja el termostato del tanque de agua caliente para evitar quemaduras.
  • Toma precauciones de seguridad contra incendios.
    Mantén fuera de alcance los fósforos y los encendedores. Si tu ser querido fuma, asegúrate que lo haga bajo supervisión. Mantén a mano un extinguidor de incendios y alarmas de humo con pilas nuevas.

Atención de la persona que cuida al enfermo:

Las personas que cuidan a un enfermo de Alzheimer necesitan todo el apoyo que puedan obtener. Si conoces a alguien que cuida a un ser querido con la enfermedad de Alzheimer y deseas apoyarlo(a), sé específico al ofrecer tu ayuda, hazle una oferta concreta. Por ejemplo:

  • “Voy al supermercado. ¿Necesitas que te traiga algo?”
  • “Mañana tendré unas horas libres. ¿Podría sustituirte un rato mientras tú haces mandados o tomas un respiro?”
  • “Preparé el doble de la receta para compartir la comida contigo. Traje suficiente cantidad para que dure varias comidas”.
  • “¿Necesitas podar el césped? Tendré mucho gusto en hacerlo este fin de semana”.

Manténte en contacto con el cuidador:

Enviar una tarjeta o llamar a la persona que cuida al enfermo puede ser una forma valiosa de demostrar tu apoyo. Los correos electrónicos y los mensajes de texto también funcionan, pero siempre es mejor una visita personal. La comunicación con el mundo exterior puede levantar el ánimo de la persona que cuida al enfermo.

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