Ferré vivió muchos años el deporte tuerca, con la Vuelta de Rojas, en el recorrido pasaban el Puente Negro, a 2.000 metros llegaban de la estación del ferrocarril, y así al pueblo de Ferré. Desde la noche anterior muchos pernoctaban en distintos lugares esperando al día siguiente que llegaran los coches a gran velocidad.No faltaba el asadito, los mates, tortas y cuando hacía frío, alguna copita de bebida alcohólica, como decían nuestros abuelos: para calentar el “garguero”.

Haciendo un poco de historia con datos extraidos del anuario La Voz de Rojas, en su 40º aniversario en 1984, pasamos a recordar: En 1949 fue la primera edición de la célebre Vuelta de Rojas, los locales rojenses depositaron su afecto en el Vasco Ramón Estribón, la carrera fue ganada por el juninense Eusebio Marcilla, El Caballero del Camino. También fue el año de la primera y magnífica innovación de Juan M. Fangio por Europa, donde ganó la mayor parte de las pruebas que corrió. A su regreso lo esperaban 150.000 personas.

En 1962 ganaron La Vuelta de Rojas los hermanos Emiliozzi, hasta allí se realizaron once ediciones, rescatando a Juan Gálvez, el campeón del deporte, campeón de la amistad que logró 4 títulos: 1951, 1953, 1954 y 1960, donde su Ford Nº 1 lucía la leyenda Ciudad de Rojas.

Gálvez el 3 marzo de 1963, disputando la vuelta de Olavarría, fallece cuando su coche dio un vuelco  fatal.

En la vuelta de Rojas en 1964 ganó Juan Manuel Bordeu.

Hay para hacer un libro con tanta anécdotas y recuerdos que cuentan emocionados nuestros queridos abuelos.

Una foto nos facilitó Nini Masciarelli de Di Prinzio, cuando en una carrera de la vuelta de Rojas, en el Puente Negro están su hermano Nito Masciarelli y la esposa Ester Priano, ambos fallecidos.  Atrás en el camino abajo se ven los coches de los espectadores, vehículos de la época, Rastrojeros, Forté y otros.

Ferré no olvida jamás tantos años vividos en estas organizadas y esperadas carreras con los dioses del volante que conmovieron a una multitud.

Las otras dos fotos corresponden al paso por Ascensión es notable que son de años distintos ya que entre la YPF y la librería Inda en la primera no hay construcción y el la segunda sí.

Ascensión tenía a su inolvidable Pimpo Alzari, con una hinchada que incluía al párroco local (Padre Roberto) quien no comenzaba la Misa hasta que no pasara Pimpo (siempre algo rezagado) por lo que las damas más religiosas elevaban airadas protestas.

Nos cuenta la sra. Graciela Alori que el fallecimiento y velatorio de su bisabuela coincidió con una Vuelta de Rojas que pasaba frente a la casa de duelo, demás está decir que los hombres estaban en la vereda el tiempo que duró la carrera.