Viernes por la noche… en Ascensión supermecado “Chino” un grupo de 6 ó 7 “jovencísimas” que no pasaban de los 14 años llenaban al azar un changuito con bebidas alcohólicas de alta graduación, daba la impresión que no importaba qué … y hurgaban en sus bolsillos buscando algún billetito o moneda para una botella más… y por supuestos unos cartones de jugo. Incluso el dueño del local pasó y miró serio y quedó alerta. Pero tenían todo organizado… salieron y una de ellas evidentemente mayor pasó por la caja.

No creo que eso se fuese a consumir en la plaza… ¿sería la casa de alguna? ¿Lo llevarían escabullido en algún vehículo para hacerlo antes de entrar a alguna confitería?

Hay adultos que piensan que mejor que lo hagan “ en casa” y no por ahí… siendo que ya están alcoholizados a hora “temprano” para ir a otro lugar ya con la cabeza hueca…

Graciela

Dicen los médicos

La llamada “previa” -reunión en hogares antes de ir a un boliche o fiesta- se ha vuelto un ritual entre adolescentes. Es un fenómeno cultural durante el cual se suele beber alcohol, no por gusto sino como modificador de la conducta y el humor. Un dato desconocido por muchos jóvenes -e incluso por sus padres- es que el consumo excesivo de bebidas con alta graduación alcohólica causa daños irreversibles en su cerebro.

Aunque sea solo durante los fines de semana, se ha comprobado que la ingesta de alcohol en los jóvenes provoca daños irreversibles en el cerebro. Esto se debe a que durante la adolescencia nuestro cerebro, como las demás partes del organismo, se encuentra en una etapa de maduración. Por lo tanto, se ve mucho más afectado que en la adultez porque no cuenta con las herramientas necesarias para defenderse de las constantes agresiones que esto implica.

Los efectos en el cerebro adolescente inmaduro, tal como sucede en «la previa”, determinan un menor tamaño de los hipocampos, disminución de la corteza prefrontal y peor calidad de sustancia blanca. Las evidencias clínicas se pueden encontrar en fallas en la memoria (10% menos de capacidad para recuperar la información), en la atención y en el compromiso en la toma de decisiones. Además, dificultades en el control inhibitorio y de impulsos. (pueden hacer cualquier cosa)

A su vez, las investigaciones científicas han demostrado que el cerebro de las adolescentes mujeres está más expuesto que el de los hombres. Ellas tienen menor tolerancia al alcohol.

El alcohol en la adolescencia, además de ser un factor de riesgo para accidentes o conductas indebidas, daña la estructura cerebral con fallas inmediatas. Así como también produce secuelas cognitivas a largo plazo.

Por lo tanto, jóvenes y padres deben saber que el consumo excesivo produce daños, y que no se podrán reparar.