Emotivo reencuentro del maestro con su alumno

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El Padre Julio Ramos, actual director de la Escuela Agrotecnica Salesiana de La Trinidad, disfrutó más que nadie de la reciente visita de Los Nocheros a Ascensión con motivo del festival, ya que pudo compartir varias horas con el reconocido grupo salteño, especialmente con el más joven de ellos, Alvaro Teruel, con quien mantiene un estrecho vinculo de amistad por haber sido su maestro en una escuela de la provincia de Salta.

En estos términos contó la historia:

“Después de haber estado trabajando seis años en la Escuela Vitivinícola «Don Bosco» de Rodeo del Medio (Mendoza), me enviaron como Coordinador de la Pastoral al Colegio Salesiano «Ángel Zerda» de la ciudad de Salta (Capital).

Instalado, en enero, por marzo comenzaron las clases de aquel ciclo lectivo 2004. Antes aún, el 3 de febrero, día de San Blas, patrono de las gargantas, fui a la Misa como todos los día en la Capilla pública del Colegio; cuando ingreso para celebrar, me doy con «caras conocidas»…, habían ido a Misa y a hacerse bendecir las gargantas, como cualquier hijo del pueblo, los mismísimos Nocheros…

“Así es que comenzando las clases ese año, encuentro en la lista de Quinto Año B de Humanidades un Teruel, Álvaro… Al ir conociendo a mis alumnos pregunté a este sencillo muchacho, inquieto como cualquiera de su edad – 17, para 18-, qué era de los Teruel de los Nocheros, me contesta que era el hijo de Mario y sobrino de Kike… «¡Ah, mirá!», le dije admirado. Desde entonces, como con todos sus compañeros entre los que no hacía ninguna distinción, trabamos una fuerte amistad que, el tiempo y la distancia fortalecieron”.

“Pude, ese año compartir sus 18 años, muy familiares y sencillos con los compañeros de Colegio; ser su confesor y animador espiritual, asesorarlo en su trabajo en un grupo juvenil que se llamaba «La Sociedad de la Alegría», dedicado a ayudar a chicos de los barrios marginales de Salta; encontrarnos en miles de festejos y contenerlos en momentos dolorosos, y hasta bailar con la mismísima Moro, en la Fiesta de Egresado de aquella inolvidable Promo 2004”.

“Al año siguiente, fui enviado como Director del Colegio Don Bosco de San Luís. Un Domingo a la mañana, me doy con la noticia que Jorge Rojas dejaba los Nocheros… y en su lugar quedaba Alvarito… ¡Qué alegría! Nunca había vivido algo así, un exalumno ahí…

Ese mismo año pude volver a Salta a participar de la Fiesta del Señor y la Virgen del Milagro; por su puesto, nos encontramos con los de la Promoción 2004, a qué… a tomar algo y guitarrear, en una larga noche de recuerdos y anécdotas de mi único año en Salta, uno más entre sus compañeros, todos muy buenos guitarristas y cantores, estaba Álvaro”.

“Un año después (2006), son invitados los Nocheros a actuar en el Festival del Río, en San Luis, suena mi teléfono y quién era…, ¡Álvaro! «Julio, venite que esta noche actuamos…» Ahí fue la primera noche que compartí, camarín y escenario con ellos. Después vino Mendoza y, lo mismo, ahí con ellos”.

“Luego vino Ferré, y lo mismo, una vez más me tocó ser anfitrión de mis buenos amigos, entre ellos mi exalumno, Álvarito…

El Domingo pasado a la noche, en Ascensión, antes de abordar el vehículo que los llevaría a actuar, con una inmensa sonrisa se me acerca y me abraza fuerte, Álvaro, y me dice al oído: «Julito, te veo a vos, y me acuerdo de todos lo que hicimos con los changos, así llaman en Salta a los amigos, ¡gracias por estar!…»

Emocionado y sumido en los mismos recuerdos y afecto, también lo abracé fuerte, y sentí la inmensa alegría de estar no con un Nochero, sino con un muy amado y cercano «amigo»…